domingo, 17 de marzo de 2013

Sobre Chávez, populismo y salvapatrias.


Una multitud llorando. El féretro del líder. Alrededor de este, los militares, las banderas nacionales, crucifijos y obispos. A simple descripción, la España rancia de toda la vida. Si lo vemos, se trata de la bolivariana Venezuela.

Parece que ante la muerte del presidente venezolano Hugo Chávez se han desatado las pasiones en todo el mundo. Al menos, en nuestro mundo. Es curioso observar, como bajo las lágrimas “humanitarias” se ha desenmascarado más de uno que se decía opositor. También la vileza moral de quien, ni corto ni perezoso, ha decidido festejar la muerte de, al fin y al cabo, un ser humano. Pero no hablaremos de esto.

Venezuela es una democracia. Pero una democracia con aires claramente dictatoriales, con un partido en el poder que admira la Cuba castrista y añora la vieja Unión Soviética. Es increíble observar como en el aspecto político español, encontramos un amor casi reverencial por todo cuanto representaba Chávez. Esta simpatía lleva a tintes hipócritas en cuanto a las actuaciones del fallecido presidente se refiere. Y es que, por mucho que Hugo Chávez fuera un revolucionario, bolivariano, indigenista y servidor del pueblo no es menos cierto que con ello llevaba aparejado el autoritarismo, la homofobia y el machismo. Estas actitudes, tan criticadas por estos personajes en España, se convertían en meros deslices morales justificables y comprensibles cuando hablaba el gran padre de la revolución bolivariana. Ni que decir tiene el aspecto religioso, donde estos personajes ejercen una furibunda crítica aquí, mientras que veían con buenos ojos cuando el mandatario se hacía rodear de la parafernalia y terminología religiosa. En esta hipocresía, no es menos destacable la cuestión militar. Un ejército venezolano atrasado, politizado e interventor era objeto de alabanzas al otro lado del charco mientras que en la sufrida España un ejército profesional y no interventor (dos siglos nos ha costado hacerlo así) es objeto de duras críticas sabe Dios por qué. (Dios el revolucionario, ojo, no el fascista).

En fin, para qué seguir. Las sucesivas legislaturas de Chávez nos han dejado episodios de lo más lamentables, propios de un régimen populista y bananero como era (y es) la Venezuela bolivariana.  Proceso acrecentado en estos últimos días cuando tras el anuncio de la muerte de Chávez, el Gobierno de Maduro decidió sacar los tanques y las tropas a la calle “para garantizar la seguridad”. ¿Qué seguridad había que garantizar? El golpe de Estado institucional se acrecentó tras asumir Maduro la presidencia en funciones, cuando la propia Constitución bolivariana establecía que dicho cargo correspondía al presidente de la Asamblea Nacional.

Venezuela avanza con nuevos vientos, y no son necesariamente mejores. La histeria colectiva tras el fallecimiento del líder permite un clima favorable a todo tipo de atropellos hacia la Constitución y la débil democracia existente en el país. Ya los militares han expresado su deseo de continuar la revolución bolivariana, y en la TV pública se han llegado a emitir discursos de Chávez animando a votar por Maduro… ¡a menos de un mes de las elecciones!

Siempre serán más fáciles de seguir aquellos, que frente a la racionalidad y las ideas, aboguen por el populismo, los gestos y el falso carisma. Cuidado con aquellos, que en momentos de necesidad, se erigen en salvapatrias con un discurso fácil e ignorante. Vale para la Historia de España, a la que no eximo de caer en las manos de estos personajes, y valga también para la Venezuela de Chávez y Maduro.

viernes, 8 de marzo de 2013

Feliz Día de la Mujer


Hoy, Día de la Mujer, homenajeo a esta con la historia de Margarita Porete, una religiosa alemana de los siglos XIII y XIV. Esta mujer nació en la actual Bélgica en torno a 1250. Participó en el movimiento de las beguinas, una de las numerosas corrientes del cristianismo medieval definida como herética por la Iglesia católica, que expresaban la religiosidad popular y en numerosas ocasiones, se desviaban de los dogmas de Roma. 

Margarita Porete escribió "El espejo de las almas simples", un libro de mística cristiana centrado en el amor divino. En él, defendía temas acéticos y místicos propios del Medievo. Sin embargo, encontramos en él algo transgresor con los valores de su época. Dejándose influir por el milenarismo tan presente su sociedad, nuestra amiga periodizaba la Historia en tres edades: la edad del padre, la del Hijo y la del Espíritu Santo,, que estaba por venir. Hasta ahí, nada especial. 

La cuestión estaba en que la alemana identificaba el Espíritu Santo con la mujer. En esta Edad que estaba por venir se invertirían las jerarquías sociales y la mujer mandaría en el mundo. 





¡Feliz Día de la Mujer!

miércoles, 6 de marzo de 2013

EL JUDÍO ERRANTE 

Desde el inicio del cristianísmo se ha desarrollado la creencia en la inmortalidad de ciertas personas que esperarían la segunda llegada de Cristo. El judío errante es un personaje que engloba todos ellos . Las vertientes de esta leyenda son incontables . Por un lado hay dos claras referencias bíblicas a el posible desarrollo de la inmortalidad por voluntad divina de dos personas. 

Una de ellas es Caín a quién el libro del Génesis nos muestra que Dios dice así : Cuando cultives la tierra no te dará fruto y vagarás errante .

 

A partir de este dato la historia pierde su unidad existiendo numerosos nombres para este personaje malévolo que iría errante por el mundo sin el descanso otorgado por la muerte. Esta sería su condena por haber negado ayuda a Jesús en su trayecto al Gólgota. Entre estos nombres esta el de Ahseverus , Buttadeu , Catáfito ,Samer  y Ausero son algunos de los más famosos. También el motivo cambia de una leyenda a otra afirmando algunos escritos que habría más de un judío errante existiendo otro condenado por fabricar el becerro de oro en tiempos de Moisés. 

Sea como fuere este personaje tuvo una gran carga simbólica en un medievo cada vez más antisemita. Lógicamente esta leyenda se entiende como metáfora de la famosa Diáspora del pueblo judío tras la destrucción del templo  lo que para algunos sectores del occidente medieval no sería sino una consecuencia del deicidio israelita , es decir , un castigo divino por la muerte del hijo de Dios , Jesús de Nazaret. Se empieza así a narrar apariciones del judío errante por toda Europa : en Hamburgo en 1547  , en España en 1575 , posteriormente Praga , Lübeck , etc...


Incluso en los últimos años algunos afirman haberlo visto en Toledo o Estados Unidos y por supuesto como sucede siempre con estas cosas prima el engaño , la existencia de farsantes y todo lo que se pueda achacar a cualquier fenómeno paranormal que se precie. Pero esta  entrada pretende examinar los efectos de ese mito en la cultura europea más próxima a nosotros  para así comprender la carga ideológica que hay detrás de este personaje. Tristemente no somos los primeros en darnos cuenta de la fuerza del miedo pues ya el movimiento nacionalsocialista alemán se valió de este mito dando incluso nombre a una película de propaganda esencial para el tercer Reich : Der ewige jude (el judío eterno ) .


Incluso se podría decir que llegamos tarde a la reflexión sobre el famoso hebreo , pues autores de gran aceptación en el  entretenimiento inocente dentro del (utilizando terminología propia del presidente Kennedy tan admirado en occidente)  mundo libre ya han abordado al menos en cierta medida al personaje.




Y una clara muestra la encontramos en la inmortal obra de Walt Disney los tres cerditos de 1933 dónde el lobo feroz se disfraza de vendedor judío ambulante que al son de un kinnor  intenta entrar en la casa en clara referencia a ese carácter de continuo paso que tanta relación tiene con lo expresado sobre el judío errante.
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También en Europa encontramos que el conocido volumen de Asterix y el adivino nos muestra en prolix casi un fiel retrato del judío errante por excelencia. Con esto no pretendo crucificar la gran obra de Walt Disney ni la inmortal creación de mis admirados Goscinny y Uderzo a los que no veo en absoluto como antisemitas sino que tan solo defiendo la existencia en nuestra cultura occidental de un profundo rechazo al pueblo judío materializado en este prototipo del judío errante.


Además uno de los países dónde más fuerza tuvo la tradición del judío errante fue en Alemania. La razón sin duda se encuentra en la mitología germánica y esos largos viajes del dios Wotan como vagabundo y finalmente esto me lleva a la reflexión que me ocupo un tiempo relevante : ¿Será que en realidad es propio del ser humano tener miedo a un extraño que va de puerta en puerta? ¿ Será que nosotros mismos en es este momento estamos asustados ? ¿ Y sí siempre queremos trasladar nuestra culpa a un ser o pueblo sobre el que cargar toda la responsabilidad?¿ Tenemos miedo de aquellos que estan a nuestro alrededor?


Sin duda  esta es la calve de mi reflexión pues nos encontramos ante una historia que aunque parezca que no entraña grandes misterios. Pensemos en que le preguntaríamos a este viajero cansado , que le aconsejaríamos o que pensaríamos de el. Veremos que ninguno estamos libre de culpa y que este camino por la vida sin encontrar descanso es un reto al que se debe hacer frente cada día..



Por último terminar contando una pequeña anécdota. Un amigo mío hace unos año vio a un vagabundo que no cesaba de repetir un solo nombre: el de Asheverus. Pero al mencionarlo mi amigo ese hombre se fue y no volvió. Nunca y repito nunca he creído ni creeré  en leyendas infundadas pero la verdad es que en un mundo que se fía  de lo mencionado por los invitados de  Iker Jimenez día tras día esta historia no debería pasar como simple e infundada y sería otro buen motivo para reflexionar antes de dormir sobre nuestro desdichado judío errante.


martes, 5 de marzo de 2013

El Reino del Preste Juan


El Reino del Preste Juan era un reino mítico presente en el imaginario de la Edad Media. Imbuidos por las fabulosas historias que venían de Oriente, los occidentales creyeron firmemente en la existencia de este reino, una nación cristiana aislada entre paganos e infieles en el más Lejano Oriente. Su gobernante, un presbítero (o preste) llamado Juan que había sido coronado rey al mismo tiempo. Este Preste Juan era objeto de la fantasía medieval, y se decía de él que era un monarca generoso y benevolente que reinaba sobre un país rico y lleno de las más grandes maravillas del orbe, como un espejo fantástico desde donde podía ver todas sus provincias. Los más maravillosos objetos estaban en aquel lugar que resistía como un baluarte de la Cristiandad rodeado de los más acérrimos enemigos. En él, además, se decía que residía el legendario Patriarcado de Santo Tomás, el incrédulo apóstol del Salvador que según la tradición habría ido a predicar a tierras de la India.

Este Preste Juan es objeto de las más atrevidas controversias sobre su origen. Algunos autores aseguraban que era descendiente de los Reyes Magos. Otros se atrevían a aventurar que era el mismísimo apóstol Juan, que inmortal, seguía residiendo en la Tierra como rey y señor de los cristianos del Oriente. Este extracto de las Sagradas Escrituras daba pie a las más fantásticas especulaciones en torno a Juan:

Pedro miró atrás y vio que lo seguía el discípulo al que Jesús amaba, el que en la cena se había inclinado sobre su pecho y le había preguntado: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?». Al verlo, Pedro preguntó a Jesús: «¿Y qué va a ser de éste?». Jesús le contestó: «Si yo quiero que permanezca hasta mi vuelta, ¿a ti qué te importa? Tú sígueme.». Por esta razón corrió entre los hermanos el rumor de que aquel discípulo no iba a morir. Pero Jesús no dijo que no iba a morir, sino simplemente: «Si yo quiero que permanezca hasta mi vuelta, ¿a ti qué te importa?». Este es el mismo discípulo que da testimonio de estas cosas y que las ha escrito aquí, y nosotros sabemos que dice la verdad. (Juan 21, 20-24)
En su avance descubridor bordeando África, los portugueses llegaron a la Etiopía cristiana, cuyo Rey identificaron con el Preste Juan.


El legendario Reino marcó la Historia europea, pues para la concepción de la época era una evidencia real su existencia, más que puro mito o leyenda. El Reino del Preste Juan fue buscado a lo largo de la Edad Media. Según la leyenda, sir Perceval, caballero del Rey Arturo, había llevado el Santo Grial al Reino del Preste Juan, donde este se encontraba, junto a otras de las sagradas reliquias del cristianismo.

En la era de las Cruzadas, la búsqueda del Reino del Preste Juan adquirió un carácter político. Jerusalén había sido tomada en 1099 por las fuerzas cristianas, y Tierra Santa se encontraba en manos de la Cristiandad. El débil reino de Jerusalén se encontraba rodeado por el Islam, por lo que su existencia era complicada. También requería ayuda el emperador de Constantinopla, pues su Imperio también se encontraba asediado por el Islam. En esta situación, los poderes cristianos occidentales buscaron una alianza estratégica con el Reino del Preste Juan, conscientes de que los intereses de la lejana nación cristiana les harían amigos de esta.

La leyenda se afianzó a raíz de los rumores de que el Papa de Roma y el Emperador de Constantinopla habían recibido mensajes de una figura misteriosa, considerada el Preste Juan, que les hablaba de la grandeza, riqueza e inmensidad de su reino. Inmediatamente se prepararon misivas y embajadores, que fueron enviados desde Roma y Constantinopla a Oriente para dar con el Reino. Estas misivas no recibieron respuesta y los embajadores volvieron sin éxito. La leyenda llegó a tal punto que en su viaje a la India, Vasco de Gama llevaba cartas del Rey Manuel I de Portugal destinadas al Preste Juan con objeto de establecer una alianza política y comercial con este.

En cuanto a su ubicación, el Reino del Preste Juan se ubicaba según la visión europea en Asia central. Otros defendían su ubicación en la India, habida cuenta de la inexacta percepción que el occidental tenía de la India, un vago concepto que abarcaba tierras más allá de la península a la que hoy denominamos como tal. Se hablaba de las Tres Indias de las que una podía ser Etiopía. Esto hará que los portugueses crean que han encontrado el mítico reino con su legendario rey en Abisinia, el Negus de los etíopes, al que llamarán “Preste Juan”, pese a que este jamás había recibido dicho título ni ningún monarca había llevado este nombre. El mejor conocimiento del orbe a raíz de la Era de los Descubrimientos y los estudios posteriores desecharán al fin esta idea del imaginario europeo. El Reino del Preste Juan será borrado de los mapas, tras afirmar el orientalista alemán Leutholf en el XVII que no existía ninguna conexión entre el Preste Juan y los reyes etíopes por lo que la leyenda era falsa y carente de sentido.



Sea como fuere, el Reino del Preste Juan fue todo un símbolo poco conocido de la Edad Media. Representaba la universalidad de la Iglesia y de la Fe cristiana en una era de conocimientos imprecisos, confusión geográfica y choques entre culturas para un Occidente medieval necesitado. A lo largo del Medievo, estimuló a viajeros, comerciantes y misioneros que se lanzaron a tierras inhóspitas en busca de leyendas. Estos hombres representan el anhelo de la Humanidad, que en toda época y lugar, sigue buscando su Reino del Preste Juan.
                                                                                

sábado, 10 de noviembre de 2012

Homenaje al 89



Hoy,hace 23 años el pueblo de Berlín rompió las cadenas de la tiranía y derribó el Muro que les separaba, que les había separado desde agosto de 1961. Familias que quedaron separadas, padres, hijos, hermanos... que durante 28 años apenas pudieron ver a sus familiares por culpa de un régimen tiránico que debió erigir un muro para evitar que su gente escapase de la miseria. Hoy recordamos a aquellos hombres abatidos cuando intentaban cruzar la frontera, así como a los que la famosa noche de noviembre del 89 contribuyeron a derribar el Schandmauer, el muro de la vergüenza. Hoy rendimos homenaje a un pueblo que luchó por la libertad, y por algo tan simple y tan cotidiano como poder estar con sus familias. Hoy rendimos homenaje al pueblo de Berlín, que precipitó la caída de la RDA y abrió el camino a la unificación del país, y a la libertad.

Por eso, y parafraseando a Kennedy hoy debemos decir:
¡Ich bin auch ein berliner!

jueves, 4 de octubre de 2012

Federalismo y centralismo en España I


Hoy en día el asunto de la organización territorial del Estado está más abierto y candente que nunca. En una España en crisis no falta la diversidad de opiniones en torno al denominado Estado de las Autonomías. Aún a riesgo de simplificar, dividiremos las tendencias en torno a federalismo y centralismo, pese a que dentro de estos existen varios grados, acentuando por las propias opiniones de cada ciudadano. Con este artículo no pretendo sentar en ustedes un pensamiento acerca de este tema tan complejo, especialmente cuando el propio autor posee dudas en cuanto al tema. Por eso, solo veremos las causas históricas y políticas del federalismo español a lo largo de la Historia, y lo entroncaremos con las tendencias políticas en cada momento en Europa.

Es una creencia común hoy el pensar que el Estado español fue siempre centralista hasta la Constitución del 78, donde se "reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas". Esto es una verdad a medias. Si entendemos el nacimiento de España como nación política en el momento en el que los señores diputados proclaman una Constitución en Cádiz, es cierta esa tradición centralista. A pesar del reconocimiento de Cádiz a ciertas particularidades en los territorios de Indias, de ningún modo se planteaba lo mismo para la Península. Sin embargo, España existe desde antes de Cádiz y el debate federalismo-centralismo es anterior a la I República, primer intento federal de la era contemporánea.

En primer lugar, no debemos olvidar que España como Estado nace como una unión de reinos, en ningún momento existe una unificación nacional al estilo alemán e italiano. La invasión musulmana de la Península disgregó la débil unidad política que era el reino visigodo y condujo a la resistencia cristiana a formar núcleos aislados rebeldes en el norte. Estos núcleos se transformarían posteriormente en los reinos medievales que aparecen en el escudo nacional y evolucionarían(pese a un sentimiento de identidad, los documentos hablan de la "nación española" incluyendo Portugal,en el sentido medieval de nación)por senderos distintos. A fines del Medievo, las carambolas matrimoniales de los Reyes Católicos formalizan la unión dinástica, que se efectúa con la subida al trono de Carlos I, V en Alemania. La unión ibérica se completa con la incorporación de Portugal al imperio de Felipe II. Los reyes Austrias sabían de la complejidad de los territorios que reinaban, por ello mantienen las instituciones históricas y las leyes diferenciadas de cada reino de la Monarquía en una especie de conjunto federal llamado sistema polisinodial. Esto era representado en una serie de Consejos y Cortes en cada territorio del Estado. De esta manera, vemos como el nacimiento de España como Estado viene marcado por un federalismo "a lo Antiguo Régimen", pero federalismo. La Monarquía universal mantendrá este sistema sin controversias durante más de un siglo.

Las primeras voces contrarias empiezan a oírse en la primera mitad del XVII. Reinaba en España Felipe IV y el gobierno estaba en manos del Conde-duque de Olivares. El agotamiento de las reservas americanas, el peso de Castilla en las empresas comunes, y la entrada de la Monarquía en la Guerra de los Treinta Años hacen ver al valido que el sistema debe ser reformado de alguna manera. Propondrá para ello su célebre Unión de Armas, que intentaba el reclutamiento con fondos comunes, de un ejército. Las reticiencias a esta política provocarán la sublevación de Cataluña contra el valido, aprovechada por Portugal para desligarse de la Monarquía y conseguir la independencia. Durante el resto del período Austria en España, se mantendrán los privilegios y el sistema polisinodial.

La llegada, a comienzos del XVIII, de la centralista Casa de Borbón, que ya había realizado sus políticas en la Francia de Luis XIV, destruye ese federalismo existente en la Monarquía. Felipe V anula los privilegios y fueros de los reinos, y mantiene un solo Consejo, el de Castilla, que sumado a todos los demás, gobernará el país. También se produce por estas fechas la unificación parlamentaria. Deja de haber Cortes en Castilla, Aragón, Valencia, etc y pasa a haber unas Cortes generales de España. Solo Navarra y las Vascongadas mantienen ciertos fueros y privilegios derivados de su apoyo a Felipe V en la Guerra de Sucesión española. Esta situación se mantendrá a lo largo del XVIII y es el motivo por el que en Cádiz no se debate acerca del modelo centralista, y por qué la construcción del Estado liberal se hace sobre estos cimientos. Pero de esto hablaremos más adelante.

martes, 11 de septiembre de 2012

Desmontando el mito de la Diada


Hoy, martes 11 de septiembre, es el Día Nacional de Cataluña, tal y como lo define el Parlament, reconocido por el Estatuto de Autonomía catalán. Es frecuente, como podrán ver en los telediarios, masivas marchas que recorren las calles, especialmente de Barcelona, enarbolando la Senyera y rindiendo homenaje a la estatua de un tal Rafael Casanova. Esta fiesta, imaginada como un día autonómico más dentro de España(cualquier región tiene el suyo)ha sido marcada por las demandas nacionalistas que aprovechan la denominada Diada de  l’Onze de Setembre para reclamar la independencia de Cataluña.

El lector se preguntará que efeméride se conmemora tal día como hoy para tanto festejo. Si bien la mayoría de las Comunidades Autónomas españolas tienen como día señalado aquel en que se aprobó su Estatuto, no es así en el caso catalán. La Diada conmemora la caída de Barcelona en manos de las tropas españolas fieles a Felipe de Anjou, el primer Borbón, el día 11 de septiembre de 1714, en el marco de la Guerra de Sucesión española. A simple vista, un homenaje bonito a un hecho histórico. Sin embargo, este hecho es conmemorado por los nacionalistas como un símbolo de la opresión de Cataluña, llegando a manipular la Historia para atender a sus demandas mintiendo sobre el hecho histórico y defendiendo que Cataluña se levantó contra el dominio español. Analicemos los datos:

La Guerra de Sucesión española
A finales del siglo XVII, reinaba en España Carlos II. Este monarca, último de la Casa de Austria en nuestro país, era apodado como “el Hechizado”, debido su lamentable estado físico y mental. Raquítico y enfermizo desde la infancia era estéril. Todo esto era debido a los casamientos endogámicos que la Casa de Austria venía realizando desde tiempo atrás. La cuestión es que el pobre Carlos no podía tener hijos. Y esto acarreaba un grave problema de sucesión a la Corona. Las potencias europeas intrigaron para imponer en el trono español a un candidato favorable a sus intereses, pues no olvidemos que la Monarquía hispánica poseía por entonces un enorme imperio, no solo en América, sino también en la propia Europa. En el año 1700, viendo acercarse su propia muerte, el Hechizado nombra heredero a Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV de Francia y de su propia hermana. La esposa de Carlos II, Mariana de Neoburgo, apoyaba sin embargo al archiduque Carlos, su sobrino, que expresaba la continuidad de la Casa de Austria en el poder.
El 1 de noviembre de 1701, muere Carlos II y los acontecimientos se precipitan. Francia expresa su apoyo a Felipe e Inglaterra, los Países Bajos y Austria al archiduque Carlos. Estallará un conflicto internacional que además será una guerra civil dentro de la propia España. Para esto debemos analizar las características de la Monarquía española.

La Monarquía hispánica era un conjunto de reinos. A pesar de su unión efectiva dos siglos atrás en la persona de Carlos I, existían dos conjuntos diferenciados dentro de la Península: La Corona de Castilla y la Corona de Aragón, cada uno con sus propias leyes, Consejos y Cortes(Parlamentos). Además, dentro de la Corona de Aragón existían tres entidades: el Reino de Aragón, el Reino de Valencia y el Principado de Cataluña. Cada una poseía sus propias instituciones,  fueros y privilegios, bajo la persona del Rey. Siendo este Rey un Austria durante dos siglos, se había respetado estos viejos privilegios y esta especie de sistema federal. Sin embargo, la llegada de Felipe V al trono de España amenazaba todo este sistema. El centralismo borbónico era una realidad que ya esta dinastía había practicado en Francia. Y si bien en Castilla, peso fuerte de la Monarquía, no se vio mal este ideología centralista, si fue así en la Corona de Aragón donde vieron amenazados sus privilegios medievales. De esta manera, a pesar de que existían borbónicos en la Corona de Aragón, y austracistas en la de Castilla, la guerra civil en España fue especialmente Castilla contra Aragón. Es reseñable, por cierto, los casos vasco y navarro. Poseyentes también de instituciones y fueros diferenciados, apoyaron al pretendiente Borbón y este, en agradecimiento, mantuvo sus privilegios al final de la guerra. Por eso hoy aún siguen teniendo el concierto económico y toda esa parafernalia, aunque eso ya es otro tema del que no vamos a hablar aquí.

Pero volvamos a aquella España dieciochesca. Por no entrar en extensas explicaciones sobre la guerra, solo decir que en 1711, a la muerte de su hermano, el archiduque Carlos es proclamando emperador del Sacro Imperio Romano(Alemania) y recibe Austria. Las potencias europeas que le apoyaban, temerosas  ahora de una unión hispano-germana, le retiran su apoyo y empiezan las negociaciones de paz. En 1713 se firma la Paz de Utrecht. De aquí solo destacar que aparte de reconocer a Felipe V como rey de España, se le cedía Gibraltar a Inglaterra. Y así hasta hoy.

Cataluña no se rinde
El archiduque Carlos se negaba a renunciar a sus derechos al trono. A pesar de que estaba en Alemania para ser coronado emperador y gobernar, deja a su mujer la emperatriz Isabel Cristina en Barcelona en calidad de regente de España. Cataluña, temerosa de la pérdida de sus fueros(ya habían sido anulados en Aragón cuando Felipe V entró en la región en 1707)intenta conseguir que se respeten en las negociaciones de paz, a lo que el Borbón se niega. Habiendo abandonado antes la emperatriz la ciudad condal las tropas austríacas se retiran, prometiendo antes a los catalanes que han llegado a acuerdos políticos, cuando en realidad habían entregado Cataluña a Felipe V. En esto se firma el Tratado de Rastadt, por lo que se firma definitivamente la paz y Carlos renuncia a sus pretensiones al trono español. Sin embargo, Barcelona, incomunicada, no se enteraría de este hecho hasta mucho después. Ante la desoladora perspectiva, las instituciones catalanas forman un ejército y toman una heroica decisión: una defensa numantina de Barcelona a favor de sus privilegios y libertades.
Sin embargo, esto en ningún modo puede ser considerado una declaración de independencia. En primer lugar, como ya hemos comentado, Barcelona aún no sabía de la renuncia al trono del archiduque Carlos, por lo que creía en la posibilidad de entronizarlo. En segundo lugar, el lema del Ejército de Cataluña era bien claro: “Privilegios o muerte”. Estos privilegios no eran otros que los que llevaban gozando desde tiempos medievales, y que habían seguido disfrutando dentro de España durante más de 200 años. Y por si el lector aún no se convence, reproducimos aquí el bando que publicaron los Tres Comunes de Cataluña, sus tres instituciones(la Generalitat, el Consejo del Ciento de Barcelona, y el Brazo militar de Cataluña)al pueblo de Barcelona el 11 de septiembre de 1714:
«Ahora oíd, se hace saber a todos generalmente, de parte de los Tres Excelentísimos Comunes, tomado el parecer de los Señores de la Junta de Gobierno, personas asociadas, nobles, ciudadanos y oficiales de guerra, que separadamente están impidiendo que los enemigos se internen en la ciudad; atendiendo que la deplorable infelicidad de esta ciudad, en la que hoy reside la libertad de todo el Principado y de toda España, está expuesta al último extremo, de someterse a una entera esclavitud. Notifican, amonestan y exhortan, representando a Padres de la Patria que se afligen de la desgracia irreparable que amenaza el favor e injusto encono de las armas franco-españolas, hecha seria reflexión del estado en que los enemigos del Rey N.S., de nuestra libertad y Patria, están apostados ocupando todas las brechas, cortaduras, baluartes del Portal Nou, Sta. Clara, Llevant y Sta. Eulalia. Se hace saber, que si luego, inmediatamente de oído el presente pregón, todos los naturales, habitantes y demás gentes hábiles para las armas no se presentan en las plazas de Junqueras, Born y Plaza de Palacio, a fin de que unidamente con todos los Señores que representan los Comunes, se puedan rechazar los enemigos, haciendo el último esfuerzo, esperando que Dios misericordioso, mejorará la suerte. Se hace también saber, que siendo la esclavitud cierta y forzosa, en obligación de sus cargos, explican, declaran y protestan a los presentes, y dan testimonio a los venideros, de que han ejecutado las últimas exhortaciones y esfuerzos, protestando de todos los males, ruinas y desolaciones que sobrevengan a nuestra común y afligida Patria, y exterminio todos los honores y privilegios, quedando esclavos con los demás españoles engañados y todos en esclavitud del dominio francés; pero se confía, que todos como verdaderos hijos de la Patria, amantes de la Libertad, acudirán a los lugares señalados a fin de derramar gloriosamente su sangre y vida por su Rey, por su honor, por la Patria y por la libertad de toda España, y finalmente dicen y hacen saber, que si después de una hora de publicado el pregón, no comparece gente suficiente para ejecutar la ideada empresa, es forzoso, preciso y necesario hacer llamada y pedir capitulación a los enemigos, antes de llegar la noche, para no exponer a la más lamentable ruina de la Ciudad, para no exponerla a un saqueo general, profanación de los Santos Templos, y sacrificio de niños, mujeres y personas religiosas.
Y para que a todos sea generalmente notorio, que con voz alta, clara e inteligible sea publicado por todas las calles de la presente ciudad.
Dado en la casa de la Excelentísima Ciudad, residiendo en el Portal de S. Antonio, presentes los mencionados Excelentísimos Señores y personas asociadas, a 11 de Septiembre, a las 3 de la tarde, de 1714».

El resto es Historia. La Ciudad era tomada en ese mismo día. Tras la victoria, Felipe V anuló los fueros y las instituciones catalanas, así como los de toda la Corona de Aragón. Esta unificación legislativa, que responde a un proceso histórico occidental que finalizará con el liberalismo, es reseñada en los Decretos de Nueva Planta.
¡Un momento! ¿Y Rafael Casanova? Creerá el lector que me he olvidado de él, pero no ha sido así. Rafael Casanova es hoy uno de los “héroes nacionales” de Cataluña y es homenajeado como un héroe de la causa independentista, ensuciando su memoria. Muy lejos de la realidad. Rafael Casanova fue el Conseller en cap(consejero primero del Consejo del Ciento de Barcelona)y lideró el contraataque catalán durante la toma de la Ciudad, siendo herido en combate. La mentira nacionalista difundió que murió en combate. No fue así. Malherido, salió de Barcelona. Amnistiado en 1719 por Felipe V volvió a ejercer la abogacía. Fiel austracista hasta el final, mantuvo vínculos con los partidarios de la casa de Austria que quedaban en España, y tuvo vínculos con Viena. Se le atribuye la autoría de un panfleto austracista en 1736, con Felipe V ya muy asentado en el trono. Como ven, ninguno de estos datos incita a pensar que el amigo Casanova fuese un independentista , sino un español fiel al archiduque Carlos y a las tradiciones y fueros de su tierra.

Mañana veremos  miles de senyeras y de marchas a favor de la independencia, conmemorando este acto y a este hombre, que no representan más que otro triste capítulo de la Historia de España. Una cruenta guerra civil, nuevamente entre dos Españas, como en el 36. Esta vez, la España fiel a Felipe de Anjou y la España fiel al archiduque Carlos. La España innovadora que traía las nuevas corrientes políticas e ideológicas de Europa, y la España fiel a las tradiciones, los fueros y los privilegios históricos incluidos en un sistema federal que vio la era más próspera de nuestra Historia. ¿Cuál era mejor? ¿Se merecía ganar de verdad Felipe V? Cada uno de ustedes, y yo mismo tendrá su opinión. Ahí podemos entablar cientos de debates. El único debate que no podemos entablar es si Cataluña luchó o no por su independencia, porque el peso de la Historia demuestra así que no. Lástima que tanto manipulador y borrego hayan hecho necesaria la publicación de este artículo para esclarecer conceptos.